La coordinadora estatal de Movimiento Ciudadano difundió un posicionamiento tras el feminicidio de la estudiante Karol Toledo.
Morelos está de luto.
Hoy también nos falta Karol.
En menos de dos semanas, Morelos registra el segundo feminicidio de una estudiante de la UAEM. Dos jóvenes asesinadas en un periodo que revela la violencia que arrebata la vida de nuestras niñas, jóvenes y mujeres y las fallas institucionales que han permitido que esta tragedia se repita.
Karol Toledo Gómez tenía 18 años. Estudiaba Derecho en la Escuela de Estudios Superiores de la UAEM, campus Mazatepec. Su cuerpo apareció sin vida en el camino hacia las minas en Coatetelco, dentro de bolsas de plástico. Karol era una joven con sueños, metas, esperanzas y toda una vida por delante. Un crimen que vuelve a estremecer a la comunidad universitaria y que llena de indignación y dolor a Morelos.
A su familia le expreso mi solidaridad. Les acompaño con respeto, con empatía y con la exigencia de justicia. Ninguna madre, ningún padre, ninguna familia debería atravesar un dolor así.
A la comunidad universitaria le reitero mi respaldo. A las y los estudiantes que han levantado la voz y a quienes permanecen firmes frente a las omisiones institucionales, mi reconocimiento y respeto. Su indignación es legítima, nace del dolor, pero también de la valentía de no guardar silencio frente a la violencia que enfrentan todos los días.
El año pasado asesinaron a Ailyn, otra estudiante universitaria. Las autoridades universitarias y estudiantiles tampoco levantaron la voz ni impulsaron acciones visibles frente a la violencia que enfrentan las estudiantes.
Alumnas de distintas facultades han denunciado durante años acoso y hostigamiento sexual por parte de docentes y académicos. Son denuncias conocidas dentro de la propia universidad que siguen sin una respuesta pese la gravedad del problema.
Mientras tanto, el gobierno estatal guarda silencio. Dos estudiantes asesinadas en tan poco tiempo exigen presencia política, empatía y decisiones firmes. En un estado gobernado por una mujer se espera sensibilidad y liderazgo frente a esta crisis.
La Secretaría de las Mujeres tampoco puede seguir como un mueble dentro del gobierno del estado. Su responsabilidad es prevenir la violencia contra las mujeres. Cuando las jóvenes desaparecen y los feminicidios continúan, ese trabajo preventivo no muestra resultados.
A esto se suma algo igual de preocupante. La gobernadora evita nombrar lo que ocurre. No habla de feminicidios ni reconoce la dimensión de esta violencia. Lo que no se nombra se invisibiliza y lo que se invisibiliza no se combate.
Pero la violencia contra las mujeres existe. Y las víctimas tienen nombre.
Por eso me sumo a la exigencia de justicia y de alto a la impunidad, alto a las omisiones, alto a la opacidad frente a esta emergencia que ha convertido a nuestra máxima casa de estudios en un espacio de riesgo para las estudiantes. ¿Qué tiene que pasar para que las aulas vuelvan a ser un lugar seguro?
Por Kimberly. Por Karol. Y por todas las mujeres de Morelos. Seguimos en pie de lucha. Alzaremos la voz para exigir justicia hasta que a ninguna joven más le arrebaten su vida ni sus sueños, hasta que la justicia y la vergüenza cambien de bando.



