Todo parece indicar que los trabajadores del Poder Judicial del Estado de Morelos son los primeros en que su derecho de jubilación y de pensión lo aprueben los diputados y diputadas del Congreso. Cuando se supone que todos los trabajadores deberían tener ese mismo derecho; es decir tanto, los empleados del Poder Ejecutivo, Legislativo y Órganos Autónomos, como los Organismos Paraestatales.

La única diferencia es que los trabajadores del Poder Judicial acuden a las instalaciones del Congreso, en plena sesión para exigir, gritar consignas a los representantes populares. Y en particular cuestionan la actuación de la diputada Brenda Espinoza, presidenta de la Comisión del Trabajo, que hasta este momento ha hecho un papel deficiente, sumamente mediocre.
Se supone que por eso hubo una reforma en las comisiones del Congreso para eficientizar el servicio y, sin embargo, no sirvió de nada.
La actual presidenta de la Comisión del Trabajo tuvo un papel sobresaliente como secretaria de la mesa directiva de la cámara de diputados, cuando era diputada federal. En cambio, hoy, deja mucho que desear, si no fuera porque es la titular de la comisión del trabajo, su presencia como legisladora podría pasar desapercibida. Lo único sobresaliente de ella es que cuando la entrevistan los medios de comunicación se defiende y justifica porque existe un retrasó en las jubilaciones y pensiones, pero aun así no resuelve nada.
Es muy lamentable que la representación popular actúe de esa manera, cuando se supone que para eso están para escuchar, atender a la población. Prefieren ser intimidados y exhibidos, que establecer mecanismo de comunicación entre las comunidades, grupos sociales y sindicatos.
Si ese es el camino, los demás sindicatos se están tardando en manifestarse, en alzar la voz para ser escuchados en el Congreso.
La organización que más grite y logre amedrentar a los legisladores, seguramente obtendrá las jubilaciones y pensiones para sus agremiados.
Lo que si es injusto es que los trabajadores del Poder Judicial lleven mano en sus derechos, frente a los demás, porque ese tipo de situaciones, lo único que despierta es desigualdad e inequidad y desde luego, genera un ambiente hostil y de violencia con respecto a los demás sindicatos.
La creación de un instituto dedicado a las pensiones y jubilaciones tendrá que esperar. Se requiere una decisión conjunta con los trabajadores y los representantes populares y el poder ejecutivo. Aunque no necesariamente este nuevo organismo debe ser un organismo paraestatal, también puede ser un órgano administrativo del Congreso.
Con un diseño funcional que permita desahogar los asuntos relacionados en la materia, con la representación del poder ejecutivo, y judicial, así como de los organismos paraestatales. La adjudicación de dichos órganos en manos del Ejecutivo no garantiza que vaya ser mejor que la actual comisión del trabajo, o que vaya a demostrar mayor deficiencia. Puede ser un organismo obeso y lerdo en su actuación. Dependerá mucho de la ingeniería administrativa que se diseñe y opere con eficiencia.
El tiempo para que termine esta legislatura cada vez se acorta, y el tiempo electoral se acerca. Dependerá de la población realizar un análisis riguroso en los candidatos, y principalmente en los diputados y diputadas, que habrán de representarlos. Independientemente del partido político que lo postule. Hoy se requieren representantes populares con visión y aunque sea muy reiterativo con vocación de servicio.


