La educación en México es un derecho, desde luego, es un derecho innegable e irrenunciable en el cual los individuos no pueden renunciar, simplemente, están obligados a aceptar esta prerrogativa.

En el caso de Morelos, una de las prácticas que ocurren durante el proceso de inscripción y reinscripción en las escuelas de educación básica, es que los directivos solicitan material a los padres de familia, para que los infantes sean inscritos. El material es desde; plumones, hojas blancas, plumas, papel bond, plumines. O bien, solicitan material de limpieza; jabón, trapeadores, escobas, recogedores, cloro, cubetas.
Y si lo consideran conveniente también pueden solicitan; pintura vinílica, brochas, rodillos. Pero eso no es todo, además, piden cooperación, una cantidad módica, que van desde los $ 200, pesos hasta los $500 pesos. En caso de no cumplir con estas condiciones es imposible inscribir a los infantes.
Todo parece indicar que es un pacto discrecional, obviamente consensado entre los directivos de la escuela y los maestros del plantel. Y siguen una lógica, “nadie sabe nada y al mismo tiempo, todos saben que así es”.
El meollo del asunto radica, no es tanto, que los padres cooperen, apoyen con productos o material que requiere la escuela, sino más bien, las excesivas cantidades de material escolar, de limpieza o de pintura que solicitan los directivos. Al extremo de mostrarse como un abuso, un uso indebido sin freno por parte de las autoridades escolares.
Es consabido que en México existe una simbiosis en el sistema educativo; entre el personal docente y las autoridades educativas, ambos entes pertenecen a la misma organización sindical. Al mismo tiempo son juez y parte. Y obviamente, los directivos que son autoridad escolar y al mismo tiempo son integrantes de la base sindical, prefieren quedar bien con la parte sindical, porque protegen y garantiza sus derechos como trabajador.
Ya es tiempo de que los cargos de directores del IEBEM, directores de planteles, supervisión escolar, deben someterse a concurso, para que todo aquel maestros o maestra que desee participar pueda desempeñar dicha responsabilidad. Una vez de haber sido examinado por la autoridad escolar y con el apoyo de especialistas en la materia,
Es imposible que un directivo se pronuncie en contra de estas actividades ilegales e ilegitimas, más bien, hace caso omiso, incluso la indiferencia de la autoridad propicia que se sigan reproduciendo este tipo de anomalías.
Es necesario implementar al interior de las escuelas, un órgano regulador que vigilen este tipo de acciones. Esta bien que cooperen y colaboren los padres de familia con material, pero que se regule, que no se abuse.
Porque en algunas, o más bien, en la mayoría de las escuelas, la sociedad de padres de familia legitima estas acciones, ya sea por desconocimiento, complicidad o temor a sufrir represalias. Pero la existencia de un órgano de control que se instale a través de una auditoria social bastara para frenar este tipo de abusos. Sería magnifico que este integrada por padres de familia, maestros, integrantes de la comunidad (ayudante municipal), personas honorificas.
Porque es una ignominia que ocurra este tipo de acciones, supongamos que:
En un salón de clases está integrado por cuarenta niños, le piden a cada infante cuatro plumones “magistral”, como resultado son un total de 160 plumones. Los cuales no se usan en un año, -es imposible-. Ahora bien, si en cada salón de clases se solicita material, ¿cuánto es lo que se recaba en toda la escuela? ¿y el sobrante, a donde va a parar? Porque es obvio que sobra material. El personal de intendencia de los centros escolares, que, desde luego, por temor a represalias, no dicen nada, pero que han sido testigos que, durante el periodo de vacaciones, cuando la escuela esta sin personal administrativo, docente y alumnos. El material que quedo almacenado en alguna bodega, lo sacan y cambia de dueño.
Lo que llama la atención es preguntarse, si todo esto lo sabe la autoridad educativa (IEBEM), y en su caso las supervisiones escolares. Porque todo esto ocurren en los centros escolares en Morelos, es un hecho. ¿Entonces, porque no actúan?, no me digan que amor con amor se paga, porque el proceso electoral ya paso, y las deudas ya se debieron haber pagado, ya pasaron dos años.
La eficacia de la educación también tiene que considerar que existan condiciones adecuadas, de esta manera se propicia una cultura educativa de calidad, acorde a las necesidades de nuestro tiempo. ¡Ya es hora!


