El cuento de nunca acabar:  El transporte

Cada vez que los trasportistas en Morelos quieren subir el pasaje, y la autoridad no se los autoriza, los dueños del transporte, (más no del servicio del transporte) implementan una serie de medidas coercitivas; presionan con hacer paro, el transporte se paraliza; toman las calles principales de la ciudad ocasionando un caos. Desde luego que, la autoridad les advierte que de hacerlo les quitarán las concesiones.  “Es el cuento de nunca acabar”. Los permisionarios del transporte ya se la saben, que de esta manera puede conseguir que el gobierno acceda a sus peticiones, en ese caso el de subir el pasaje.

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Ahora bien, por una parte, tienen razón los permisionarios al considerar que todo esta subiendo; las refacciones, la gasolina, disel, aceite, llantas. Y por otro lado el gobierno, trata de que el incremento no sea demasiado, o bien, no es oportuno en ese momento dado las condiciones de la economía familiar.

El meollo del asunto es que, si sube el pasaje también debe subir la calidad del servicio, y en ese sentido, no hay coherencia ni tampoco es equitativo y justo el aumento.

 Sí incrementan el costo de pasaje también deben contar con unidades en óptimas condiciones; unidades con acceso a discapacitados, dispositivos para que los hombres y mujeres de la tercera edad puedan acceder y descender, asientos ergonómicos que no sean una incomodidad para el usuario, ventanas con vidrios completos, no rotos.  manubrios seguros, y desde luego, conductores amables, que tengan vocación de servir a la comunidad.

En su momento la autoridad sugirió emplear unidades eléctricas para abatir el consumo de gasolina y evitar la contaminación. Los propietarios se opusieron, argumentaron que no estaban en condiciones de hacer un cambio de unidades.

El gobierno, a cambio, solicitó que deberían actualizar sus vehículos, – se requiere unidades nuevas-, de inmediato respingaron los concesionarios, – ¿acaso nos darán crédito el gobierno, para comprar las unidades? –  y es que en otras administraciones estuvieron muy consentidos y apapachados por el gobierno, todo lo que pedían se les otorgaba, al extremo de creer que, en verdad, son los dueños absolutos del transporte, y no es así, sólo son concesiones, permisos prestados, nada más.

 El Gobierno modernizó la ley de movilidad y transporte en la entidad y la respuesta de los prestadores del servicio, se quejaron de que la ley atentaba contra sus derechos y de inmediato se ampararon.

Hoy, hablan de establecer mesas de diálogo para incrementar el pasaje. La autoridad con tal de que no le tomen las calles y paralicen el transporte se suma a los foros de discusión para el aumento del pasaje, en conclusión “doblaron las manitas”.

Al final de la historia los concesionarios hacen lo que quieren, sus peticiones siempre terminaban cumpliéndolas el gobierno en turno, independientemente del partido político. Como dijeran los chavos – “ya se la sándwich”- .

Lo que se requiere es reeducar a los transportistas, deben entender que a ellos se les presta el servicio público y que deben estar dispuestos a renovar sus unidades, de igual manera deben estar dispuestos a obedecer y realizar los cambios que se requieren.

En este instante es necesario que la autoridad instrumente un proyecto de modernización del transporte que ofrezca un servicio integral, para ellos se requiere que se capacite a los transportistas, las dependencias de movilidad y transporte no solo esta para cobrar impuestos, sino también para brindar orientación, información, capacitación a los conductores, hasta el momento esa atribución no se ha visto.

El titular de la dependencia de movilidad y trasporte ha sido vituperado, por la falta de experiencia y visión en el ramo. Aunque, este tipo de medida son parte de las estrategias que utilizan los concesionarios, el tratar de desprestigiar al titular de la institución, simplemente porque no accede a sus intereses.  Esto no justifica la falta de experiencia y capacidad al responsable del transporte en la entidad.

 El gobierno tiene la potestad para retirar las concesiones, y convocar a otros transportistas de otros estados a prestar el servicio de transporte no tan caro ni tan deficiente como hasta ahora se ofrece en Morelos.

Doña Otila Montes, vecina de la colonia Satélite, hubiera dicho: “como en este tipo de situación hace tanta falta don Laurito, él ya hubiera puesto a cada quien en su lugar”

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