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Morelos en el limbo: revocación de mandato

Lo que está  sucediendo en el Estado de Morelos es para ponerse a pensar. ¿Realmente que está sucediendo? Ciudadanos opinan que la entidad está de cabeza, que somos un estado que en lugar de ir hacia adelante, vamos para atrás. No es tanto, que no se haga nada por parte del gobierno. Sino que los problemas y la problematica que se origina por la inseguridad ocasiona que la ciudadanía se pregunte, ¿Qué los miembros del gobierno llegaron para aprender a gobernar?

Lo que ocurrió en Totolapan es algo inusitado, que nunca se había visto en la tierra de Zapata, aunque cabe señalar que hoy, después de este evento se espera cualquier cosa que pueda suceder. Pactar con el crimen organizado para liberar a unos delincuentes a cambio de la vida de policías, podría interpretarse como que fue lo más humanitario posible. ¿Pero en manos de quien está la población? ¿A quién tiene que acudir la ciudadanía a las fuerzas de seguridad para buscar protección?¿ O bien, llegar a acuerdos con la delincuencia para que le permita seguir viviendo en un territorio que cada vez deja de ser público y se concentra en manos de gente dedicada a actividades ilícitas?.  

 Es preocupante cual será la respuesta del gobierno, porque las explicaciones de Omar Harfuch con respecto a la liberación de los delincuentes, no convence a nadie, ni ellos mismo se la creen. “De que los policías iban a una diligencia y vieron una persona en flagrancia, entonces, los guardianes del orden celosos de su deber, se dispusieron a detener a ese malhechor. Al no contar con  elementos de la fuerza pública y con equipo suficiente, tuvieron que pactar, hacer un trueque me regresas a mis elementos y yo te doy a los tuyos. El problema es que en esa acción de me das y te doy, se perdió la confianza de la ciudadanía. Pero eso no es todo, lo inverosímil de la narrativa gubernamental genera malestar y zozobra en la población.

 Y es que Morelos se ha convertido en el ojo del huracán. La inseguridad es tema de todos los días, en cualquier parte del territorio morelense se suscitan casos de robo, homicidios, derecho de piso. Y lo más lamentable es que los cambios de los titulares de la seguridad pública no aseguran que estas actividades disminuyan. Las estrategias empleadas no son las más indicadas ni tampoco la capacitación y equipo sofisticado con el que cuenta la dependencia.

Los propios ayuntamientos siguen trabajando a la antigüita con elementos de seguridad patrullando las principales avenidas, cuando ellos mismo saben en qué colonias se encuentran los “maliciosos”, y no lo hacen precisamente por el equipo con el que cuentan, ni tampoco arriesgan su vida por los sueldos, como ocurre en Cuernavaca, la capital del estado, que los guardianes están solicitando sus prestaciones y sueldos dignos.

Pero eso no es todo, realmente el gobierno del estado cuenta con una estrategia para combatir al crimen organizado, porque si no fuera por los elementos de seguridad nacional, que comanda Harfuch, Morelos seguiría en el limbo de la inseguridad total.  Gracias a la operación enjambre, ediles se encuentran tras las rejas por pertenecer y apoyar al crimen organizado, también gracias a la intervención de Harfuch, se logró la captura del delincuente que privó de la vida a la a joven española.  Realmente da mucha pena ajena que gracias a la intervención de las fuerzas armadas del gobierno de la república, se logren acciones que difícilmente las fuerzas de seguridad en Morelos podrían lograr.

 Morelos es una tierra devastada, por tanto acontecimiento que acontece. Mientras que en otras entidades existen problemas, y tal vez tengan problemas de inseguridad, pero saben actuar y combatir al crimen organizado. Aquí solo existen palabras de consuelo. “vamos a llegar hasta las últimas consecuencias” caigan quien caiga haremos justicia, este crimen no quedará impune” es una narrativa tan trillada, desgastada que lo único que queda preguntase a los ciudadanos. Este gobierno cumple dos años apenas, faltan cuatro más para que concluya esta administración,  ¿así van a seguir viviendo los ciudadanos?   O tal vez sería conveniente, poner a prueba la revocación de mandato.

Preguntar a los ciudadanos si quiere continuar con un gobierno así, que se perfila entre la mediocridad y la incapacidad para gobernar. Y que los funcionarios públicos que están al frente de la seguridad no pueden con la delincuencia.  Es mejor pedir una disculpa a tiempo y decir….” Lo siento pero no puedo, no me siento capaz de continuar”. Sería lo más sensato y el pueblo se lo reconocería. Morelos no merece tener gobernantes que llegaron a aprender.

mo 1

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