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Spaceo Temporal, la opinión de Santuà Luis

Colaboraciones / Violencia · Ensayo · Memoria · Comunidad

Título: La cultura bajo amenaza: violencia, silencios y realidades alternativas en Morelos

Por: Santuà Luis

La violencia no solamente arrebata vidas: también modifica lo que una sociedad puede ver, decir, recordar y hacer en su propio territorio. En Morelos, la inseguridad plantea una pregunta incómoda: ¿qué sucede con la cultura cuando el miedo comienza a regular la vida cotidiana y la posibilidad de reunirse, crear y habitar los espacios públicos deja de darse por sentada?

En Cultura y violencia: Reflexiones en torno a la alteridad, marginación y la justificación de la violencia, López Iracheta (2017) abre una vía para cuestionar las relaciones entre cultura, exclusión y violencia. La alteridad no es un asunto abstracto cuando determinados grupos son marginados, sus experiencias quedan fuera del relato dominante o sus condiciones de vida se vuelven socialmente invisibles. La reseña de Santiesteban Baca (2021) permite aproximarse críticamente a los planteamientos de esta obra.

Pero hay una dimensión que merece mayor atención: la violencia también produce realidades alternativas. No se trata de mundos imaginarios, sino de formas paralelas de vivir y comprender el territorio que surgen cuando la versión oficial de la normalidad ya no coincide con la experiencia cotidiana. Mientras las instituciones pueden anunciar festivales, exposiciones y programas culturales, algunas comunidades pueden estar reorganizando sus horarios, evitando caminos, suspendiendo reuniones o aprendiendo a callar. La actividad cultural puede continuar en las estadísticas mientras la libertad de participar en ella se deteriora.

Las experiencias latinoamericanas permiten cuestionar esta contradicción. En Colombia, Rubiano Pinilla (2017) estudia el Salón del Nunca Más, en Granada, Antioquia, como un espacio donde el arte y la memoria confrontan el olvido y permiten elaborar colectivamente el duelo. Amador Baquiro (2024), al analizar el artivismo y las memorias visuales del conflicto armado colombiano, aborda prácticas que disputan los sentidos del territorio y construyen formas de reexistencia. En México, López y Linares Sánchez (2024) examinan el tejido colectivo como práctica estético-política frente a las violencias. Estas experiencias muestran que la cultura puede abrir espacios de resistencia, pero también que su existencia no elimina las condiciones que hacen necesaria esa resistencia.

En Morelos, el desafío es evitar que la violencia se convierta en el contexto habitual sobre el que se programa la vida cultural. No basta con mantener abiertas las instituciones, contabilizar actividades o exhibir resultados. Hay que preguntar quiénes han dejado de asistir, qué comunidades ya no pueden desplazarse con tranquilidad, qué testimonios permanecen silenciados y qué prácticas están perdiendo las condiciones necesarias para transmitirse. Sin estas preguntas, la gestión cultural corre el riesgo de confundir programación con vida comunitaria y presencia institucional con bienestar colectivo.

El arte no puede reemplazar la justicia ni resolver por sí solo la inseguridad. Convertir a los artistas y a las comunidades en responsables de reparar los daños de la violencia sería otra forma de abandono institucional. Su tarea puede ser documentar, confrontar los relatos dominantes, preservar memorias y construir espacios donde otras experiencias del mundo sean posibles.

La cuestión no es si la cultura sobrevive a la violencia, sino en qué condiciones sobrevive y quién paga el costo de mantenerla viva. Cuando el miedo determina cómo se habita un territorio, también determina qué cultura puede expresarse, qué memoria puede hacerse pública y qué futuros parecen posibles. Defender la cultura en Morelos exige algo más que organizar eventos: exige confrontar las condiciones que convierten el silencio, la exclusión y el miedo en formas ordinarias de existencia.

Referencias bibliográficas

Amador Baquiro, Juan Carlos. 2024. «Artivismo, (des)lugarización Y Re-Existencia. Memorias Visuales Del Conflicto Armado En Colombia, 2008-2016». Anuario Colombiano De Historia Social Y De La Cultura 51 (2): 149-90. https://doi.org/10.15446/achsc.v51n2.109303.

López, J. A., & Linares Sánchez, M. (2024). El tejido colectivo como práctica estético-política frente a las violencias en México. Alteridades, 34(68), 77–89. https://doi.org/10.24275/WXZE7484 (Original work published 29 de agosto de 2024).

López Iracheta, J. C. (2017). Cultura y violencia: Reflexiones en torno a la alteridad, marginación y la justificación de la violencia. ICM.

Rubiano Pinilla, E. (2017). Memoria, arte y duelo: el caso del Salón del Nunca Más de Granada (Antioquia, Colombia). HiSTOReLo. Revista De Historia Regional Y Local, 9(18), 313-343. https://doi.org/10.15446/historelo.v9n18.59106.

Santiesteban Baca, L. C. (2021). Cultura y Violencia Reflexiones en torno a la alteridad, marginación y la justificación de la violencia de José Carlos López Iracheta. QVADRATA. Estudios Sobre educación, Artes Y Humanidades, 3(5), 105–110. https://doi.org/10.54167/qvadrata.v3i5.824.

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