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El efecto Taddei en Morelos. ¡Prevenir!

Es importante prevenir antes que lamentar, es indispensable que en Morelos se tome en consideración, que una vez que se realicen los procesos electorales, en los que se elegirán a autoridades municipales y diputaciones locales.

Se realicen auditorías para conocer el uso y distribución de los recursos públicos. Porque cada vez que hay una elección el órgano administrativo y jurisdiccional solicitan una extensión en la partida presupuestal.

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A veces se exagera con la cantidad que solicitan, algunos especialistas electorales consideran que en el caso del Tribunal Electoral suele pedir más recursos del que en verdad se necesita y se emplea. Y en el IMPEPAC, – según- es recurso que se requiere para contratar a personal que coadyuve en la organización de los comicios. Y resulta que el personal que contratan está mal pagado, no tienen prestaciones, no les proporcionan alimentos.

Además, su jornada laboral no son ocho horas, a veces se quedan al amanecer.  Los que ganan muy bien son los consejeros electorales, ello si tienen un sueldazo decoroso.

Para efecto de que no vaya a pasar los mismo que sucedió en el INE, con Guadalupe Taddei, que no cesa la corrupción, y siguen saliendo publicaciones de los excesos, abusos, y desde luego, las injusticias que cometió la consejera presidenta depuesta.

Es necesario prevenir a tiempo, así que los representantes populares tienen la última palabra para que haga realidad una petición ciudadana. Una vez que concluya el proceso electoral, que se realicen auditorías a los dos órganos electorales competentes; Tribunal Electoral del Estado de Morelos (TEE), y Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana (IMPEPAC).

 Porque cada vez los comicios en México son muy onerosos, y para evitar que los magistrados y consejeros de los órganos encargados del proceso electoral, resulten con casa nueva, autos y/o  camionetas nuevas, terrenos, viajes al extranjero, liposucciones , cirugías plásticas,  joyas, prendas de vestir de marca, aunque algunos ya lo hacen, pues los sueldazos que ganan, más de cien mil pesos, a parte de los bonos, apoyos, vales de gasolina, pago de celulares y vehículos a su servicio, como sucede en el Tribunal Electoral.

Es el único Tribunal que proporciona vehículo oficial a sus magistrados para que puedan trasladarse de su casa al trabajo, en los demás tribunales no existe esta prestación o privilegio. Los trabajadores de dicho órgano tienen más de seis años que no les aumentan, siguen ganando lo mismo.

El presidente Magistrado es el único que gana más que todos. Además, en este órgano jurisdiccional autónomo, los empleados no tienen una organización sindical que proteja sus derechos laborales.

La ciudadanía se pregunta ¿pues en que gastan los magistrados y la magistrada si todo se los paga el órgano jurisdiccional? Y eso no es todo, les da hasta tiempo de festejar en el jardín del TEE los cumpleaños, como se merecen con pastel y un ambigú, y de paso celebrar el día de muertos, que más bien, parece un desangelado día de Hallowound, con todo y disfraces. ¡eso es vida!

Austeridad en este órgano gubernamental no existe, afortunadamente hay presupuesto, y desde luego, hay condiciones para estrechar los lazos de amistad y compañerismo. 

 Se está a tiempo de prevenir un escándalo mayúsculo como el que se está viviendo a nivel nacional, en el cual algunos ciudadanos ya no quieren votar por todo el cochinero que está arrojando este suceso lleno de corrupción.

En el cual nadie previó, ni el mismo órgano de control interno del INE se dio cuenta que estaba pasando al interior, todo se encontraba tan bien estructurado que difícilmente se darían cuenta. El contralor que es su responsabilidad no advirtió nada a tiempo.

Tuvieron que ser los periodistas los que dieran a conocer lo que estaba sucediendo al interior de unas de las dependencias públicas más importantes. En su momento era sinónimo de garantía, confianza y credibilidad, porque se supone que el INE, es el encargado de organizar la transferencia del poder público.  Pero, así como están las cosas, hace reflexionar y pensar lo que la gente en la calle pregona, – “quien me garantiza que mi voto lo van a respetar y no lo van alterar”.  La falta de creencia, de veracidad y sobre todo de confianza, fue uno de los aspectos que se vivió en este país durante el siglo XX, la ciudadanía no creía en las votaciones. ¿y ahora?

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