Hace unos días la titular de la secretaria de bienestar del Gobierno de Morelos, Silvia Salazar solicitó licencia para separase del cargo con el propósito de participar como candidata a la diputación federal por el segundo distrito federal. El interés es muy válido, aunque es conveniente preguntarse, si cuenta con el capital político para ganar una elección, en caso de ser seleccionada por la encuesta que realizará el Partido Morena.

Es conveniente no perder de vista el contexto, hace tres años los diputados federales propuestos fueron designados de acuerdo a las circunstancias imperantes. Estaba concluyendo un gobierno federal y estatal, y se vivía un proceso electoral en el que elegía al presidente de la República y al gobernador, así como a los diputados locales y presidentes municipales, desde luego, a los diputados federales. Algunos candidatos fueron elegidos por la influencia del titular del Poder Ejecutivo saliente, otros por las condiciones de fuerza política que contaban en su localidad.
Hoy, la ciudadanía se pregunta qué es lo que hicieron los actuales diputados federales para poder ser elegirlos una vez más, y para que continúen en el cargo como ocurrió en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que los diputados federales de Morelos fueron reelegidos. Habría que hacer un examen minucioso para saber las acciones y resultados que se llevaron a cabo a favor de la ciudadanía.
Por qué en la actualidad una de las diputadas que mayor presencia tuvo en la cámara de diputados fue Cindy Winkler, del Partido Verde, aunque se tiene una alianza con morena. Es oportuno decir que constantemente se le veía en reuniones de trabajo, subía a tribuna; defendía el presupuesto de la UAEM, y en las comisiones legislativas correspondientes siempre se encontraba muy activa.
El resto de los diputados de Morelos hacían alarde de haber aprobado reformas e iniciativas que fortalecían el bienestar de la población, cuando todos sabemos que su voto es colegiado, es decir las decisiones se toman de manera colegiada, tanto, en comisiones e incluso en el pleno de la asamblea. En ocasiones un voto puede marcar la diferencia, sobre todo cuando son reformas, pero en la mayoría de los casos de los diputados de Morelos no ocurrió así.
Lo interesante de este momento es que la presidenta de la república debe garantizar que tiene la mayoría en las cámaras para que sus iniciativas y su proyecto gubernamental no lo frene la oposición, por lo que los diputados federales deben asegurar el triunfo, y desde luego, ser personas afines al proyecto de la mandataria federal. En ese sentido, surge una pregunta interesante ¿qué tanto margen tiene los mandatarios estatales de designar a sus diputados federales, para que sean gestores de su gobierno ante la federación? Posiblemente tendrá que ver con el desempeño y los resultados que hayan dado durante estos dos años de gobierno de Claudia Sheinbaum. De lo contrario es casi imposible que un ejecutivo local le permita el Comité Ejecutivo de Morena tomar esa decisión. Y en el caso de Morelos, es casi seguro que esa decisión la toman desde el palacio nacional.
Por lo tanto, la decisión de Silvia Salazar como posible candidata, sólo así se podría entender como una aspirante a la diputación federal. Algunos militantes morenistas consideran que la decisión de participar fue una propuesta del equipo cercano a la gobernadora, fue el propósito de separarla de una de las secretarías claves e importantes para el desarrollo, bienestar y control de la población a través de acciones gubernamentales.
Consideran observadores de morena que son estrategias que ha venido empleando el régimen de la gobernadora Margarita, de separar del cargo al funcionario y de convencerlos para participar en el proceso electoral, principalmente esta práctica se lleva a cabo con la gente que no es directamente del equipo cercanísimo de Margarita, sino que fueron producto de una negociación política para asegurar el triunfo electoral.
También se preguntan militantes, de ganar la elección Silvia Salazar, que garantiza que suba a tribuna y defienda una postura, o que presente iniciativas que sean de trascendencia para el país. No se sabe que sea una gran oradora, o que tenga capacidad para negociar con personas que están en igualdad de condiciones, porque estando en la cámara tendrá que convencer a sus homólogos de que apoyen sus iniciativas y que, en verdad, se convierta en una líder entre los quinientos diputados que integran la cámara de diputados, a veces no los conoce su coordinador parlamentario, ni el presidente de la cámara, mejor andan arrimándose con ellos para tomarse la foto del recuerdo.


